Conversatorio: Sergio Ramírez Mercado

SERGIO RAMÍREZ EN LA CÁTEDRA JOSÉ MARTÍ DEL CESMECA

En el marco de la Cátedra de Pensamiento Social “José Martí”, a través de la cual el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) busca responder al compromiso universitario de fortalecer la vinculación y extensión del conocimiento, los saberes y las reflexiones que derivan del pensamiento social, político, cultural y humanístico de América Latina y el Caribe, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez participó como invitado distinguido del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA) en la conversación intitulada “El acto de la escritura en Centroamérica”, sostenida con el escritor mexicano Jesús Morales Bermúdez, investigador y docente del CESMECA, y el maestro y escritor colombiano Andrés Felipe Escovar, quien cursa actualmente el doctorado en Ciencias Sociales y Humanísticas de la institución citada. Este encuentro e intercambio de ideas tuvo lugar el jueves 27 de agosto, a partir de las 18:00 horas.

Multifacético autor de numerosas obras en el género de la novela y el cuento, Sergio Ramírez expresó, ante el auditorio que siguió la transmisión en línea del conversatorio, que desde 1996 se ha dedicado de lleno a dar continuidad a su trabajo de creación literaria, cuyo proceso se vio obligado a interrumpir o sesgar su dedicación durante los años entregados a la actividad política de su país. Debe recordarse que este narrador, galardonado en 2017 con el Premio Cervantes, ejerció como vicepresidente de Nicaragua entre1985 y 1990, antes de alejarse del sandinismo, y que en 1996 fue candidato presidencial por el Movimiento Renovador Sandinista, producto de una escisión del histórico Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Desde su primera intervención dejó entrever Ramírez una completa disposición a contar su experiencia propia, la de su vocación irrenunciable, sin perder de vista el contexto de una situación generalizada para quien ha acogido el oficio literario en nuestras regiones geográficas: “En Centroamérica, como en otras partes de América Latina, el oficio del escritor viene a ser un oficio extraño para mucha gente. En unas sociedades que a lo largo del siglo XX definieron los objetivos de la vida por la utilidad de las profesiones liberales, ser escritor siempre fue considerado algo muy poco rentable, por lo tanto, poco digno de ocuparse. Existe en Centroamérica ese viejo dictum: el que es poeta muere de hambre; es decir, no se puede ejercer la profesión literaria… En Centroamérica, es una escogencia heroica”.

Asimismo, externó reflexivamente el autor de Castigo divino: “En regiones pobres, marginales, como las de Centroamérica hay que prestigiar el oficio del escritor; no como un oficio que está al margen, no como un oficio de adorno que enaltece a la persona nada más, sino como un oficio necesario. No podemos conseguir sociedades libres, sociedades abiertas, sociedades críticas, sin el acto de la imaginación expresado a través de la escritura; me parece que es esencial a la cultura. Por eso, claro, los escritores tampoco somos una mayoría de la sociedad, necesariamente somos una minoría que busca crear una mayoría de lectores. Sin el acto de la escritura, pues tampoco existe el acto de lectura, que sigue siendo escaso en países como los de Centroamérica. Se lee poco por las mismas condiciones de la sociedad, en donde un libro no cae dentro de la canasta básica, por la pobreza, por la escasez de los salarios, por el desempleo. Multiplicar el acto de leer viene a ser una necesidad social, así como escribir, siendo una necesidad individual, se convierte también en una necesidad social… Me siento muy seguro en mi papel de escritor; en primer lugar, porque disfruto el acto de escribir, mi encuentro con la palabra es todos los días. Ejerzo un oficio que es necesario para mí y creo que es necesario para la sociedad… Ojalá que la lectura se vuelva sustancial a la vida social”.

Estas palabras iniciales marcaron el rumbo fluido y ameno de la conversación que sostuvo el invitado de la Cátedra con sus anfitriones, quienes opinaron e interrogaron a Sergio Ramírez acerca de vivencias y decisiones en torno al quehacer literario de un autor que, entre otras de sus meritorias particularidades, supo hacer acompañar, de modo relativamente simultáneo, la responsabilidad directa que tuvo en la conducción de un proceso político tan complejo y amenazado como lo fue el gobierno surgido a raíz del triunfo sandinista en Nicaragua, con el acto de la escritura que le exigía su vocación imaginativa, creadora.

En uno de los pasajes finales programados de la charla, el doctor Carlos de Jesús Gómez Abarca, secretario académico del CESMECA y coordinador de la Cátedra de Pensamiento Social “José Martí”, dio lectura a una invitación formal extendida por el CESMECA a Sergio Ramírez, para que él forme parte del consejo honorífico de la referida Cátedra. De manera inmediata, en seguida de escuchar el contenido del documento, el invitado aceptó integrarse a este organismo de consulta, con lo cual nuestro instituto se ve honrado.

Cabe mencionar que al paso de la hora y media de duración del conversatorio, pudo observarse el registro numeroso de una audiencia que siguió atentamente los pormenores de esta actividad transmitida en vivo.

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